Herpes: síntomas, contagio y qué puede ayudar a reducir los brotes

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Herpes: síntomas, contagio y qué puede ayudar a reducir los brotes

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El virus del herpes simple, a menudo abreviado como VHS, es muy común y existe en dos tipos principales: VHS-1 y VHS-2. El VHS-1 suele causar herpes labial alrededor de la boca y en los labios, mientras que el VHS-2 se asocia con mayor frecuencia al herpes genital. El virus permanece latente en las células nerviosas y puede reactivarse en periodos en los que el organismo está sometido, por ejemplo, a estrés, enfermedad, menstruación o sol intenso.

¿Qué es el herpes?

El herpes es una infección vírica que puede causar ampollas recurrentes, escozor, picor y sensibilidad dolorosa. Cuando el virus está latente no se nota nada, pero cuando se reactiva los síntomas pueden volver. Por eso muchas personas perciben el herpes como un patrón recurrente más que como una infección puntual.

El VHS-1 aparece principalmente alrededor de la boca, en los labios y a veces en la lengua. El VHS-2 suele presentarse en la zona genital. Ambos tipos pueden, en algunos casos, aparecer en otras zonas menos habituales, pero es menos frecuente.

¿Qué tan común es el herpes?

El VHS-1 es muy común a nivel mundial y se estima que está presente en una gran parte de la población menor de 50 años. El VHS-2 es bastante menos frecuente, aunque sigue siendo habitual en muchas partes del mundo. Esto significa que el herpes es una de las infecciones víricas más comunes que afectan a la piel y a las mucosas.

Que el virus sea común no significa que todas las personas tengan las mismas molestias. Algunas rara vez presentan brotes, mientras que otras padecen síntomas recurrentes que afectan mucho más a su vida diaria.

El herpes no siempre es lo mismo que el herpes labial

No todas las lesiones alrededor de la boca son herpes. Unos labios secos y agrietados pueden sangrar y doler sin que se trate de un virus. Las llagas en las comisuras de la boca, la llamada queilitis angular, son otro tipo de problema y pueden tener otras causas, como déficits nutricionales, irritación o una infección por hongos.

El impétigo (o impétigo contagioso) también puede causar ampollas alrededor de la boca. Está provocado por bacterias y no por el virus del herpes, pero si ambos procesos coinciden los síntomas pueden empeorar. Por eso es importante no dar por hecho automáticamente que cada ampolla es herpes.

¿Qué puede desencadenar los brotes?

El herpes puede permanecer latente durante mucho tiempo y reactivarse cuando el cuerpo está más exigido. Los desencadenantes habituales son el estrés, la menstruación, los resfriados, la falta de sueño y una exposición intensa al sol sin protección en los labios. En algunas personas el patrón es muy claro, mientras que a otras les cuesta más identificar qué desencadena los brotes.

La alimentación también puede desempeñar un papel. Existe interés por la arginina y la lisina, ya que el virus del herpes utiliza ciertos aminoácidos en su proceso de replicación. Alimentos como los cacahuetes, el chocolate y muchos frutos secos son ricos en arginina, mientras que el pescado y la carne contienen más lisina. Por ello, algunas personas perciben que una dieta con más lisina y menos arginina puede ser de ayuda.

¿Se puede curar el herpes?

El herpes no puede curarse por completo porque el virus permanece en el organismo en forma latente. Por tanto, el objetivo no es erradicar el virus, sino reducir los síntomas y tener el menor número posible de brotes. Muchas personas pueden llevar un estilo de vida que hace que el herpes rara vez o nunca se reactive.

El tratamiento médico más habitual son los fármacos antivirales, que pueden reducir los síntomas y acortar el curso del brote. Estos no eliminan la presencia del virus en el cuerpo, pero pueden hacer que los brotes sean más leves y manejables.

¿Qué puede ayudar en el día a día?

Un buen protocolo de apoyo suele basarse en varios frentes a la vez. Puede consistir en reducir los desencadenantes, proteger los labios del sol, dormir lo suficiente, gestionar el estrés y revisar la alimentación. Para algunas personas también puede ser pertinente un apoyo nutricional, especialmente si observan que los brotes aparecen junto con cansancio, infecciones o una mala recuperación.

Entre los suplementos habituales que se utilizan en relación con el herpes están la L‑lisina, la vitamina C y la vitamina D. La lisina se emplea a menudo para favorecer el equilibrio entre lisina y arginina, mientras que la vitamina C y la vitamina D contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario. No obstante, es importante recordar que los suplementos no sustituyen el tratamiento médico cuando este es necesario.

Se ha demostrado que la quercetina inhibe el virus del herpes en estudios celulares, y las combinaciones con fármacos antivirales a veces han mostrado efectos aditivos o sinérgicos en entornos de laboratorio. La N‑acetilcisteína (NAC) ha podido revertir, en un estudio sobre VHS, un efecto antirreplicativo vinculado a mecanismos de ERO (especies reactivas de oxígeno), lo que indica que la NAC puede influir en procesos relacionados con el virus; sin embargo, esto no equivale a que sea un tratamiento establecido para el herpes. En conjunto, esto apunta a un beneficio potencial, pero la evidencia sigue siendo limitada para su uso práctico frente al herpes recurrente en humanos.

Herpes en la lengua y otras llagas en la boca

Las ampollas en la lengua no son automáticamente herpes. También pueden deberse a otros virus, hongos, bacterias o aftas. Las aftas no son contagiosas; se trata de un trastorno ulceroso recurrente que puede estar relacionado con varios factores, como un sistema inmunitario debilitado, falta de hierro, inflamación o hipersensibilidad.

Algunas personas también reaccionan a pastas dentales o enjuagues bucales con lauril sulfato de sodio, SLS, lo que puede irritar la mucosa en personas sensibles. Si las llagas en la boca reaparecen con frecuencia, conviene considerar tanto la infección como el estado nutricional y las irritaciones locales.

Resumen

El herpes es una infección vírica frecuente que puede permanecer latente durante mucho tiempo y activarse cuando el organismo está más exigido. El herpes labial, las ampollas en la boca y las heridas en los labios no siempre son herpes, por lo que es importante diferenciar entre causas. Al comprender los desencadenantes, apoyar al sistema inmunitario y reducir las cargas, muchas personas pueden tener muchos menos brotes.

Preguntas y respuestas

¿Es lo mismo el herpes que el herpes labial?

No, no siempre. El herpes puede causar herpes labial, pero los labios agrietados, las aftas, el impétigo y otros procesos también pueden producir síntomas similares.

¿Qué desencadena los brotes de herpes?

Los desencadenantes habituales son el estrés, la menstruación, los resfriados, la falta de sueño y el sol intenso sin protección.

¿Se puede curar por completo el herpes?

No. El virus permanece latente en el organismo. Sin embargo, el tratamiento puede reducir los síntomas y ayudar a mantener los brotes bajo control.

¿Puede la alimentación influir en el herpes?

Sí. Algunas personas notan mejoría al reducir los alimentos ricos en arginina y aumentar la ingesta de lisina, además de revisar el estrés y el estado nutricional.

Autor y Revisor