
Los resfriados son frecuentes, especialmente en otoño e invierno, cuando muchas personas pasan más tiempo en interiores y se exponen a distintos virus. No existe un único producto que pueda garantizar que no te enfermes; no obstante, el sueño, una alimentación densa en nutrientes, la recuperación, la actividad física y una hidratación adecuada son componentes importantes de la resistencia normal del organismo. Además, algunas vitaminas y minerales cuentan con declaraciones de salud autorizadas en la UE relacionadas con el funcionamiento normal del sistema inmunitario. Otras sustancias son interesantes desde una perspectiva nutricional o antioxidante general, pero no deben describirse como si previnieran, trataran o curaran el resfriado.
1. Vitamin C
La vitamina C contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario y a proteger las células frente al estrés oxidativo. También contribuye a la formación normal de colágeno, lo cual es importante para la función normal de la piel y, por ende, para la barrera externa del organismo. La investigación sobre vitamina C y resfriado sugiere que una ingesta regular en algunos casos puede influir en la duración del proceso de la enfermedad o en la gravedad percibida. La vitamina C es un apoyo para la función normal del sistema inmunitario. Vitamin C Whole Food es adecuada si deseas complementar tu alimentación con vitamina C en periodos en los que quieres priorizar la función inmunitaria y la protección antioxidante.
2. Zink
El zinc es un mineral esencial que contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario. También ayuda a proteger las células frente al estrés oxidativo y desempeña un papel en el proceso de división celular. El zinc se ha estudiado en relación con el resfriado común y algunos estudios apuntan a un posible beneficio cuando se toma cerca del inicio de los síntomas. El bisglicinato de zinc o el picolinato son formas de fácil absorción si deseas un aporte diario como parte de una rutina de salud bien planificada.
3. Vitamin D3 2000 IU + K2 MK7
La vitamina D contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario y, por ello, es especialmente relevante durante los meses más oscuros del año, cuando la exposición solar suele ser menor. La vitamina D también contribuye al mantenimiento de huesos normales y a la función muscular normal. Existe investigación que ha analizado la vitamina D en relación con las infecciones respiratorias; aunque los resultados varían entre distintos estudios y poblaciones, la vitamina D contribuye sin duda al funcionamiento normal del sistema inmunitario. Vitamin D3 2000 IU + K2 MK7 es una buena opción como suplemento diario durante periodos con luz solar limitada. Puede ser especialmente relevante si rara vez te expones al sol, usas protector solar, tienes la piel oscura y vives en latitudes septentrionales o cuando el índice UV es inferior a 3.
4. Olivbladsextrakt
El extracto de hoja de olivo contiene polifenoles naturales, entre ellos oleuropeína, y se ha estudiado desde la perspectiva de los antioxidantes y los compuestos vegetales. La evidencia anecdótica describe el extracto de hoja de olivo como un suplemento que contrarresta virus, infecciones o resfriados. El extracto de hoja de olivo es un complemento de origen vegetal con compuestos bioactivos interesantes. El extracto de hoja de olivo es adecuado si deseas complementar tu rutina diaria con polifenoles de hoja de olivo.
5. NAC – N-Acetyl-L-Cysteine
NAC es una forma del aminoácido cisteína y se utiliza a menudo en suplementos como precursor del glutatión, un importante antioxidante del organismo. Por ello, NAC es especialmente relevante en contextos en los que se quiere poner el foco en procesos relacionados con los antioxidantes. NAC – N-Acetyl-L-Cysteine es por ello una buena opción si buscas un suplemento centrado en las defensas antioxidantes del organismo. NAC es el principio activo de los medicamentos mucolíticos. Actúa rompiendo los enlaces del moco para que sea más fluido y resulte más fácil expulsarlo al toser, por ejemplo, en molestias prolongadas de las vías respiratorias.
6. Quercetin
La quercetina es un flavonoide que se encuentra de forma natural en alimentos como la cebolla, las manzanas y las bayas. Los flavonoides suelen estudiarse por sus propiedades antioxidantes. La quercetina se ha investigado en estudios relacionados con infecciones de las vías respiratorias superiores. Existe cierta investigación en humanos, pero la evidencia aún no es lo suficientemente sólida como para hacer afirmaciones claras de que la quercetina previene el resfriado, aunque la investigación es prometedora.
7. L-Lysin
La L-lisina es un aminoácido esencial, lo que significa que el organismo no puede producirlo por sí mismo. Por ello debe obtenerse a través de la dieta y forma parte de las proteínas que intervienen en muchos procesos fisiológicos normales. La relación entre la L-lisina y el resfriado común no es tan sólida como, por ejemplo, la de la vitamina C, la vitamina D, el zinc y el selenio. La L-lisina se utiliza, en cambio, para manejar y acortar los brotes del virus del herpes simple (VHS).
8. Probiotika
Una gran parte de la actividad relacionada con la inmunidad del organismo se produce en estrecha interacción con el intestino. La microbiota intestinal influye, entre otras cosas, en la barrera intestinal y en la comunicación entre el intestino y el sistema inmunitario, lo que hace que la salud gastrointestinal sea relevante para contrarrestar virus y bacterias. La investigación sobre cultivos bacterianos probióticos e infecciones de las vías respiratorias superiores muestra resultados prometedores pero variables. El efecto parece depender de factores como la cepa bacteriana, la dosis, el tiempo de uso y el estado de salud del individuo. Flora Plus+ es un probiótico con muchas cepas diferentes que, en el intestino, se encuentran de forma natural.
Aspectos a tener en cuenta durante la temporada de resfriados
La base de un sistema inmunitario que funcione bien es siempre un estilo de vida saludable: sueño, alimentación densa en nutrientes, movimiento regular, recuperación y manejo del estrés. Los complementos alimenticios pueden ser un apoyo, pero no sustituyen a una dieta variada ni a la valoración médica en caso de enfermedad. Consulta con un médico, dietista u otro profesional sanitario cualificado antes de empezar con nuevos suplementos si estás embarazada, en período de lactancia, tomas medicamentos o tienes un diagnóstico médico.

